A mediados de agosto, ya estaba cerca el festival de la media luna, pero Benito aún no regresaba.
Había pasado un mes desde que se fue, y Isabella empezaba a sentirse bastante extrañada. ¿No había dicho que solo iba a entregar un mensaje y luego regresaría?
La caminata así fuese al lomo de mula al cerro de los cerezos no tomaba más de tres días. Incluso quedándose algunos días y contando el viaje de ida y vuelta, diez días habrían sido suficientes para regresar.
¿Acaso había ocurrido algo en el