Isabella rio y continuó con calma:
—De ninguna forma creo estar haciendo el ridículo, pero ¿no lo estará haciendo acaso usted, Princesa Catalina? Hija legítima de la familia real, quien, a pesar de haber sido criada con la mejor educación, cada palabra que pronuncia está llena del veneno y la osadía de una ignorante.
—Una persona tan bien educada que ni siquiera sabe distinguir una obra de arte de una falsificación y la rompe sin más ni más. Esa impulsividad que surge desde vuestra ignorancia es