Capítulo184
Al ver a la adorable y encantadora princesita Eugenia, Isabella recordó cómo era cuando era niña: regordeta tierna y extremadamente adorable.

Ahora había adelgazado un poco, pero sus mejillas seguían guardando su estampa, lo que la hacía verse dulce y encantadora. Especialmente cuando sonreía, se formaban ligeros hoyuelos en sus mejillas, y su mirada parecía relucir su belleza , haciendo que cualquiera sintiera alegría al verla.

Isabelita sonrió y dijo:

—Si nada sale mal, seré tu cuñada.

Eugenia
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