"Bienvenida a tu nueva vida, prisionera". Penélope me miró fijamente y luego recorrió con la mirada a los sirvientes que la rodeaban, levantando los ojos hacia los miembros de la corte que cuchicheaban entre ellos.
"¡Haced algo!", gritó, forcejeando. "Sois mis súbditos, debéis protegerme" No había ni una pizca de remordimiento o miedo en sus palabras. Ella creía fielmente que cualquiera de los presentes se levantaría contra mí.
"Lo harán, no te preocupes", empecé a bajar las escaleras que lleva