Capítulo 33. Un plan y dos cómplices.
El médico se sentía aterrado. Quería huir de allí lo más pronto que pudiera y olvidar aquello ojos rojos que lo estaban observando ahora con atención.
"Carajo, ¿dónde demonios se metió mi amigo?" —susurro para si mismo tratando de mantener la calma.
El corazón le saltaba en el pecho y los nervios se lo comían vivo. Solo podia pensar en miles de preguntas y ninguna tenía que ver con lo que fuera que estuviera frente a él.
—¡Hay, por favor, ya cálmate! —soltó el hombre rodando los ojos—. No vo