Este tipo de insinuaciones siempre despierta la curiosidad de la gente.
—¿Qué quieres decir? ¡Habla claro!
Flora, alterada, tiró sus palillos y me cuestionó con voz aguda. Alejandro levantó la cabeza del plato, mirándome con una mirada sombría y llena de amenaza. Era la hora del almuerzo y el comedor estaba lleno. Al oír el alboroto, todos nos miraron. Parecía que estos dos realmente querían ser el centro de atención.
—Lo que dije, ¿no lo entiendes?
Respondí, fingiendo limpiarme los oídos afec