—Bueno, almorzamos en casa. Iré a ver si hay algo que te guste.
Originalmente, Luna quería orinar, pero después de que Sergio la mirara de esa manera, Luna se encontró incapaz de hacerlo. Sentada en el inodoro, Luna se sintió molesta durante cinco minutos, pero su pánico y miedo no disminuyeron. Martín golpeó la puerta del baño dos veces, antes de que Luna se volviera a sí misma.
Luna abrió el grifo y se lavó las manos, sin siquiera secarlas antes de salir del baño. Sergio seguía en la misma pos