Antes de que Luna pensara en cómo consolar a Martín, el llanto de Carmela volvió a sonar en el pasillo.
Luna y Martín salieron corriendo apresuradamente, justo a tiempo para ver a la enfermera llevando a Sergio a la sala de emergencias. La voz regañona de la enfermera ensordeció los oídos de Luna: —¿No te dije que lo cuidaras bien? ¿Por qué ocurrió esto? Los médicos son humanos. ¡No, Dios!
Los llamativos caracteres rojos sobre la puerta de la sala de emergencias hicieron que Luna sintiera asfix