Luna se fue directo a la cama al llegar a casa.
Leticia y Miguel ya no molestaban a Luna.
Toda la noche fue de pesadillas, imágenes extrañas, rostros y calles desconocidos aparecían una tras otra.
Cuando Luna despertó, tenía todo el cuerpo adolorido y muy cansado.
Después del desayuno, Luna fue al hospital, pero Leticia y Miguel se negaron a dejarla ir. Como ambos tenían que trabajar y no podían acompañar a Luna, temían que fuera intimidada otra vez.
—Mamá, Martín está aquí. Él me protegerá.