El tiempo volaba, nos quitaba la juventud y los recuerdos, pero lo que no se podía quitar era el estado de ánimo, y la tranquilidad frente a la vida en la mente.
Se dice que era un acompañamiento de guitarra, pero en realidad, no era muy diferente de cantar a capela, y el efecto no sería satisfactorio.
El acompañamiento de un solo instrumento no sólo era monótono, sino que era probable que el sonido quedaba cubierto por el canto. El día de la actuación real, todavía tenía que acompañar por la