En el cruce justo a tiempo para el semáforo en rojo, Hernán tomó el móvil y respondió un mensaje corto.
Cuando volvió a colocar el teléfono en su lugar, me miró de manera significativa, como si estuviera un poco nervioso. Le respondí con una leve sonrisa, a pesar de que me dio curiosidad de quién era la llamada, en vista de nuestra relación hasta ahora, no tenía derecho a intervenir en sus asuntos.
Cuando llegamos al lugar, me di cuenta de que llegamos a un club social.
Era la primera vez que fu