Hernán era la primera persona que me había expresado sus sentimientos de manera tan clara, y en un momento no encontré razones para decir que no, así que accedí.
De hecho, durante mis cuatro años en la universidad, después de un breve período al principio en el que algunos chicos me enviaban flores y me pedían mi número de móvil, los siguientes años, no aparecía ningún chico que se interesara por mí.
En varias ocasiones, sentía cierta envidia al ver a chicos regalando grandes ramos de rosas a c