«Si Martín rechaza a Serena al final, seguro que se le va a romper el corazón», pensé.
—No te preocupes. Solo necesitas entregarle la carta, lo demás lo resolveré por mi cuenta. Tengo la confianza de hacer que se enamore de mí.
Me encontraba en un dilema: la defraudaría a Serena si no la ayudara, pero, de todas maneras, era muy posible que fuera rechazada por Martín. Al final, me vi obligada a aceptar a regañadientes, pues, por lo menos, había que probar.
Sofía vio que entré con una carta en la