JARED
Mientras tomamos mesa en el lujoso restaurante que eligió Francia, mi cabeza no deja de dar vueltas en Anastasia, no sé qué le pasa, actúa como si le fuera infiel, como si fuéramos cosa seria, no lo somos, se lo dejé claro desde el principio, no soy un mentiroso, no juego, lo sabe, y, sin embargo, sentí algo cuando me vio besando a Francia.
Vi en sus ojos lo rota que estaba, la desilusioné, el dolor era tan palpable, que lo sentí como mío propio, me hizo sentirme como un cabrón, puede qu