BEATRIZ
El llanto del pequeño hace que salga de mi total aturdimiento y me aparto por completo de Nicola, quien tensa el cuerpo y fulmina con la mirada a Milenka, su novia. Tomo mis cosas, cuando ella cierra la puerta dando un fuerte golpe que retumba y hace eco por toda la estancia.
—De aquí nadie se va, hasta que me expliquen, qué estaban a punto de hacer —replica, dando un puntapié.
—No hagas drama, lo que sea que crees haber visto, no es cierto —arguye el Sr. Hill, volviendo a su asien