BEATRIZ
Jamás había considerado un día como el peor de mi vida, en especial cuando se supone que he hecho las cosas bien, Vladimir sigue sin querer hablarme, me lanza una culpa que no me corresponde, una que carcome incluso ahora que está sentado frente a mí, comiendo cereal, mientras mi mente está en el hecho de que hoy se casa su padre con otra mujer.
—No puedes seguir así —le digo rompiendo el silencio que nos envuelve—. Soy tu mamá, y tienes que hablarme, no es mi culpa el que tu padre sa