James Lee Fenton era un hombre que no se dejaba vencer por nada ni nadie, él no conocía el no por respuesta.
Había sido criado y educado para ser el heredero de un imperio creado por sus abuelos y cumplía a rajatabla ese rol. Con su casi veintisiete años, podía dominar todas las responsabilidades que su padre Edward, le había impuesto, logrando un éxito arrollador en cada cosa que hacía.
En la universidad tenía tal disciplina para estudiar que logró ser el mejor de su clase y luego se dedicó a