Cuando Blanca y Fernando entraron a la residencia se preocuparon al no oír nada. Todo estaba en calma y en el más absoluto silencio.
_ Apostemos_ dijo Blanca divertida_ o se mataron o... terminaron en la cama.
Fernando se echó a reir.
_ Lamento decepcionarte Blanca, ni una cosa ni otra _ le dijo Alonso sonriendo, incorporandose del sillón en el que estaba sentado.
Blanca se puso roja de vergüenza.
_ Bueno me alegro mucho de que al menos, la sangre no haya llegado al río _ acotó Fernando.