La difunta señora había conseguido en su día, no se sabía por qué medios, un manantial medicinal, cuyo efecto curativo era extraordinario. Cuando la señorita Lydia era pequeña aún podía bañarse allí, pero desde que el señor Hiram tomó el control, ya no le permitió volver, lo que provocó que la salud de Lydia empeorara cada vez más.
—¿Mi segundo hermano… se preocuparía de verdad por alguien? —Lydia era incapaz de imaginar aquella escena.
En su recuerdo, Hiram siempre había sido terrible y frío c