POV: Narradora Omnipresente
Lugar: Los Páramos de Hielo
A miles de kilómetros de la calidez del Palacio Dorado, el mundo era una tortura de color blanco y viento cortante.
Astrid caminaba mecánicamente, con la piel cubierta de grasa y hollín, envuelta en pieles que olían a muerte y supervivencia. Sus pies, envueltos en harapos endurecidos por el hielo, se detuvieron en seco.
Frente a ella, en una llanura de hielo que debería ser un desierto de nada, se alzaba una estructura imposible.
Un monol