POV: Narradora Omnipresente
El sonido que siguió al impacto fue el rechinar sordo del metal chocando contra algo infinitamente más denso que el hueso. Astrid esperaba un ruido húmedo del acero perforando la carne, el jadeo de un cuerpo perdiendo la vida, o algo que le dijera que había ganado.
Eeeeegh.
El rechinar no paró hasta que Astrid abrió los ojos, jadeando, sus dedos apretados alrededor de la empuñadura de la daga. Había usado toda su fuerza. La hoja estaba hundida hasta la guarda en la p