Me mordí el labio. "¿No?".
"No", dijo, simple y directo, y era en momentos como ese cuando deseaba tener aunque fuera una pizca de su confianza. "Sé lo que siento cuando estoy contigo. Pareja predestinada o no, lo que compartimos no es solo producto de nuestra imaginación".
Un pensamiento amargo se abrió paso hasta mi cabeza y no pude evitar expresarlo. "¿Pero y si no lo somos...?", pregunté, con el corazón retorciéndose dolorosamente. "¿Y si estamos destinados a estar con otras personas?".
¿