Capitulo 5

Alexander POV'S

Desperté pensando en todo lo de anoche, se me había quedado en la mente la manera en como Dhara me cuidaba. Ver la delicadeza con la que limpiaba mis heridas me traían embobado, fue tan cuidadosa y pacífica que me volvía loco, sus palabras no me las esperaba, pero eran las que necesitaba oír.  Ella no estaba en mis planes, pero llegó en el momento justo.

 Me di vuelta y pude ver que Dhara ya no estaba a mi lado, la muy madrugadora ya se había levantado. Me quedé acostado perdido en mis pensamientos hasta que escuché la puerta abrirse y una sonrisa de quien más quería ver apareció en frente de mí con una bandeja de comida, la colocó en la mesita de noche y me miro.

- Buenos Días Alexander - dijo con una tierna sonrisa

- Buenos días mi reina - dije devolviéndole el agrado.

Siempre se veía muy coqueta, solo llevaba unos shorts, una ombliguera negra, un suéter blanco, unas sandalias de igual color y su melena suelta. Estaba perfecta para estar en casa.

- Desayuna y tomate las pastillas, te ayudaran a sentirte mejor - dijo pasándome la bandeja acomodándomela encima de mis piernas.

- Oiga doctora y ¿no me podría dar la comida en la boca? es que estoy cansado - dije de atrevido.

Dhara río a carcajadas inundando la habitación de una alegría contagiosa, mientras yo la veía, me hizo reír también.

- ¡No, está bastante mayorcito ya! – me dijo siguiéndome el juego

- Oiga, una cosa más. Aquí no veo el postre, como no me lo trajo, ya que está usted aquí voy a querer entonces, un beso suyo – dije nuevamente siendo atrevido.

- Si se porta bien, ya veré lo que hago - dijo sonriéndome, sus cachetes se tornaban rojos ante cualquier cumplido que le hacía o el mínimo comentario atrevido que emitía y eso me encantaba. Tenía una sonrisa preciosa, la manera en que sus ojos se achinaban y sus hóyelos salían a la luz era maravillosa, esa simple acción me hacía babear por aquella nena aún más.

Terminé de comerme el desayuno que me había traído Dhara, mientras esta abría las cortinas de la habitación y se recogía el pelo en una coleta. ¿Como podrían existir personas o mujeres como ella? Era hermosa.

Se dio cuenta que la miraba y me sonrió tímidamente, se acercó a mí y se sentó a mi lado no tan cerca, como siempre.

- Y cómo te sientes? – me pregunto en voz baja.

- Mucho mejor, gracias a ti – le dije mirando aquellos ojitos de color que poseía.

Agacho su cabeza y pensativa me miro mordiendo sus labios, como con alguna inquietud.

- Me vas a disculpar que me entrometa en tus cosas, pero ¿qué hiciste para terminar, así como noche? Tengo entendido que nos dijiste a mí y a Daniela que ibas a una entrega, no a un enfrentamiento – me dijo esta vez mirándome fijamente a los ojos.

- Me encanta que te preocupes por mí. Es un gran avance - dije sonriendo - solo que no se si te guste escuchar lo que hice – le dije desviando mi mirada hacia la ventana.

-  A ver, de todas formas, necesito saberlo – me dijo muy decidida con un tono lógico.

- En la entrega, recibimos un enfrentamiento ruso por sorpresa. Y tuve que matar cinco hombres con mis propias manos-

Dhara POV'S

Al escuchar sus palabras me quedé en shock. Estaba con un asesino, el mismo hombre que me hacía reír.

- ¿Por qué hiciste eso? ¿Qué razones tienes para quitarle la vida a los demás? - dije confundida, triste, enojada. Mis sentimientos en este momento eran algo más fuerte que yo. Creo que es humanismo.

- En la mafia no se trata de los otros, se trata de vivir o morir. No voy a dejar que acaben con mi vida yo pudiendo acabar primero con la de mi enemigo. No se tiene amigos aquí. No sabes donde y cuando vas a morir. Me atacaron primero, yo sólo me defendí, si no te metes conmigo ni con los míos, estarás vivo, pero de lo contrario, considérate muerto. ¿Te afecta verdad? ¿Estar con una persona como yo? Lo sé, no me sorprende – me dijo serio y frío.

Me quedé pensando ¿y si tal vez iba por mal camino? era hora de contestar bien de una vez, ¿no? Yo tampoco voy a aganar nada siendo su enemiga.

- ¿Sabes? Está bien. Esto no tiene por qué alejarme de ti. Al final tengo un camino por delante que descubrir y ese eres tú. Tal vez puedas ser el hombre más malo del mundo, pero tú tienes tus razones y las entiendo, yo no debo pagar por ellas ni hacerte pagar a ti. Algo bueno de tus acciones tienes que sacar, solo me voy a dejar guiar. No me importa que hagas, pero si me importa saber que llevas dentro en tu corazón y quien realmente eres cuando no tienes que ver con la mafia - dije dándole una sonrisa tímida pero sincera

- Realmente, eres mi ángel. Mi verdadera reina. Nunca había escuchado hablar de mi a nadie como tú lo has hecho. Me describes a tu forma cuando a penas empiezas a conocerme. Ya no voy a esperar nada más, no tengo por que hacerlo.  Donde te vea y con quien te vea, te voy a besar, voy a mirar tus ojos, te voy a tomar de la cintura y también de las manos para demostrarle al mundo que te estoy enamorando, porque no me voy a quedar yo solo con este sentimiento que cada día está creciendo. Dhara realmente me encantas y le voy a demostrar a todos que no te he tocado y que, aun así, ya eres mía. Te lo aseguro Mi reina - me quede petrificada ante sus hermosas palabras, sentía mis mejillas arder. ¿Cómo le podía decir que también me encantaba?

- Tal vez no te merezca, una persona como yo es un monstruo, pero .... – quiso continuar hablando, pero no lo deje terminar.

- Pero nada, todo merecemos ser felices. La pregunta es ¿seré yo lo que buscas en realidad? Soy enana, de ojos comunes, labios no tan perfectos, delgada y muy insegura de mi cuerpo. Tu eres lo contrario a mí. Alto, fuerte, cuerpo bien formado, seguro de ti mismo. Yo solo soy una chica cual... – empecé hablar, pero sus labios me interrumpieron haciéndome guardar silencio. Fue un beso lento, pero apasionado.

- No vuelvas a decir eso, eres perfecta para mí, no voy a encontrar a nadie mejor y si la hay que no creo, te seguiría escogiendo a ti entre millones de chicas como aquella noche. No te prometo ser el mejor del mundo, pero si el mejor para ti - me dijo haciéndome sentir un millón de sensaciones que me hacían querer gritarle lo feliz que me sentía.  

- Gracias, solo te pido que me lleves despacio y te prometo ser esa salvación que quieres que sea- sentí sus labios sobre los míos, ese placer suave y delicado que me empezaba a gustar con tan solo unos tres besos dados.

En realidad, nunca había estado en una relación de contrato, pero algo en mi interior me decía que esto iba a superar los límites que habíamos establecido. Esto es una prueba que estoy segura de que terminaré perdiendo y como siempre enamorándome, y cuando eso pase espero que todo sea color de rosas como lo esa haciendo justo ahora. Porque, aunque no conozca mucho de Alexander, ya comienzo a sentir maripositas en el estomago cuando estoy a su lado. 

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