Capitulo 2

Dhara POV'S

Me encontraba sentada rodeada de mujeres que me observaban con asco, odio y superioridad, pero en realidad no me importaba. Pues como ya saben había quedado de ir a una reunión con Alexander y aquí estaba. Él en su reunión y yo fuera esperándolo.

- Perdón. Dhara verdad? – me hablo una chica de pelo negro corto, ojos marrones, tez blanca y alta con una linda sonrisa

- Sí? – le respondí media insegura

- Mucho gusto Daniela, soy amiga de Alexander – dijo muy social

- Oh, claro, disculpa. Un gusto Daniela, soy Dhara - dije saludándola con un beso en la mejilla y un cortés abrazo.

- El gusto es mío. Soy novia del mejor amigo de Alexander - dijo ya sentada al lado mío.

- Ah sí? Todavía no lo conozco – le conteste

- Eres muy suertuda que andas con Black - me dijo una chica toda artificial y arrogante pasando por mi lado y perdiéndose en la multitud.

- No hagas caso, son perras amarradas por sus amos - me dijo Daniela inmediatamente - aunque no se equivoca, realmente Alexander nunca había venido a una reunión con una chica. Esto es un milagro - me dijo Daniela con una sonrisa. Me caía bien

- Por qué dices " un milagro “? -  le pregunte

- No, por nada. Solo que Alexander es el típico chico serio, rudo, de miradas frías y nada de compromisos. Él no quiere estar solo- me dijo pensativa

- No lo sé, tal vez no creo que él sea el correcto para mí – dije simple y llanamente.

- Yo solo sé que si el destino los unió es por algo, todo en esta vida pasa por un motivo. Sé que te gusta, aunque sea un poquito. Es muy atractivo, trae detrás suyo muchas perras no sólo por su físico, también por su fortuna. Permítete conocerlo. Es un excelente hombre y muy buen amigo- sus palabras me hicieron pensar detenidamente en él.

- Ha matado muchas personas? – le pregunte

- No te lleves de lo que ha hecho, guíate de su forma de ser contigo y lo que lleva dentro en su corazón. Dhara solo vive. No te queda de otra ya que estas acá, no hagas esto más difícil - me aconsejo, para ella era muy fácil, estaba acostumbrada a su novio mafioso pero yo no.

- Es verdad, tienes mucha razón. Creo que seremos buenas amigas. Gracias por tus consejos - dije dándole un cálido abrazo

- No te preocupes. Gracias a ti por existir ya no estaré siempre sola con dos hombres al lado sin nada que hacer - dijo simpática haciéndome reír. Me caía súper bien.

En realidad, todo acá era hermoso, la ciudad, el ambiente. No tenía nada que perder si ya me había arriesgado. Tendría que seguir fuera como fuera y mi camino era: Alexander. Él quiere conocerme pues vamos, yo también.

- Sabes? Si que eres hermosa - me dijo Daniela con media sonrisa mirándome fijamente- Con razón le llamaste tanto la atención a Alexander. De verás que no soporto a ninguna de las perras de acá, se creen más que nosotras y no cuestan ni la primera parte de lo que costamos tu y yo. Juro que un día unas de estas van a salir sin las pelucas ni las uñas - dijo aniquilando a una con la mirada.

- Me recuerdas tanto a mi mejor amiga, tanto que siento que eres ella - dije triste pensando en Scarlett

- ¿Que paso con ella? ¿No me digas que se la llevaron los hombres de Alexander? – me dijo dando justo en el clavo.

- Así es, ahora debe de estar sufriendo. Era como una hermana para mí - dije triste y con ganas de llorar

- Lo siento. Así es este juego. Pero le puedes pedir a Alexander que la busque. Gánatelo y salva a tu amiga. Debe ser como tú, una buena persona o si no vamos tu y yo y la buscamos – me dijo muy convincente y segura.

Yo simplemente asentí apenada con media sonrisa, aun no me acostumbraba a nada de esto, ella me hacia recordar a mi amiga, esa herida nuestra estaba muy reciente. Scarlett era mucho para mi.

Le pedí un momento para ir al baño y retocarme el maquillaje. Luego de orinar, me  mire en el espejo, me arregle un poco el cabello, el vestido y mis colgantes. Saliendo por la puerta del baño, sentí una mano tapar mi boca y llevarme fuera casi arrastras por una puerta trasera. Nadie nos iba a encontrar, por más que gritara quien me sostenía era más fuerte que yo.

Me había llevado detrás del gran edificio, ahora si estaba muerta. Gritaba, pero nadie me escuchaba, el tipo quitó su mano de mi boca a pesar de que seguía gritando, comenzó a besarme por todos lados, primero por el cuello y luego iba bajando sus manos por mis senos por encima del vestido. Estaba desesperada. Me violaría, abusaría de mí.

Alexander POV'S

Estaba harto de buscar a Dhara, no aparecía por ningún lado, según Daniela ella le había dicho que iba al baño hace 15 minutos y no estaba allí. Me encontraba muy preocupado y a la vez enojado. ¿Y si se había marchado?

Mire al suelo y había pequeñas ¿perlas? ¡Eran del collar de DHARA! Había formado una línea de estas, tal vez su collar se rompió y no se dio cuenta. Seguí cautelosamente las perlas hasta que se acabaron, pero escuchaba unos gritos ¡DHARA!

Saqué mi pistola debajo de mi chaqueta y corrí con ella a donde provenían los gritos. Lo que vi me lleno de ira, rabia, enojo, como quieran llamarlo. Me abalancé al hijo de puta ese y empecé a golpearlo por toda la cara mientras lo sostenía por el cuello de la camiseta. Escuchaba como Dhara gritaba y al ver su cara de horror me di cuenta de que lo había matado, estaba tan cegado por la ira que no veía el rostro de aquel imbécil, mi mente solo recordaba como la tocaba y la besaba ¡A LA FUERZA!  Le escupí en la cara y abracé a Dhara que aún seguía asustada y llorando. La había visto llorar dos veces y ya odiaba que lo hiciera. ¡Me abrazó! Lloraba en mis hombros desconsoladamente. Había visto llorar a muchas personas, pero por ninguna me había sentido culpable y triste como ahora.

- Ya cálmate, ya paso pequeña, ya estás conmigo - le dije besando su frente. Mire sus bellos ojos verdes, sus labios rosados y su cara empapada de lágrimas, aun así, no dejaba de verse hermosa. No pude controlarme y la besé, sus labios eran suaves y dulces a pesar de sus lágrimas saladas. Eran unos labios difíciles de soltar, había besado a muchas mujeres, pero labios como los de ella no había probado nunca en la vida. Me separé de ella y vi como sus ojos me miraron, se cerraron y se desmayó en mis brazos.

- ¡Dhara! ¡Dhara! ¡Joder! – le palmeé su rostro varias veces, pero al no reaccionar la sostuve sobre mi pecho y llamé a mi chofer.

Después de esperar unos cinco minutos la cargué en mis brazos y la subí conmigo detrás, camino a la casona. Recosté su cabeza en mis piernas y di la orden que pusieran el carro en marcha.

Dhara POV'S

Desperté cómoda y con el presentimiento que no estaba sola. Abrí mis ojos y recordé todo lo que había pasado. Alexander que estaba sentado al lado mío me miro y me sonrió. Mire mi cuerpo y note que estaba cambiada de ropa, no llevaba mi vestido de gala, si no una camisa de botones blanca que me llegaban más arriba de los muslos.

- Tranquila. No te vi desnuda - dijo sonriendo tímidamente. Tenía una muy linda sonrisa

- Bueno solo vi tu ropa interior - termino de decirme - Sexy, por cierto - sus palabras me sonrojaron de pies a cabeza.

Gracias a Dios que combine por primera en vez en mi vida mi ropa interior.

- Alexander, realmente te debo una disculpa, pensaba que me harías daño y muchas cosas malas, de verdad muchas gracias por lo de esta noche, no sé qué hubiera pasado si tu no hubieras llegado …. – no me dejo terminar, sus brazos me rodearon.

- Ya no te atormentes más. Todo paso. Creí que fue mi culpa, pero es la tuya por ser tan hermosa - dijo sonriendo y sacándome una sonrisa, me volví a poner roja.

- También me empieza a gustar cuando te sonrojas – me dijo casi provocándome un paro cardíaco.

- Oye Alexander, para ser mafioso eres muy amable - su sonrisa se desvaneció y su mirada se volvió fría como siempre. Me senté de forma mariposa para mirarlo mejor.

- No digas algo que no sabes Dhara - Dijo cortante

- ¿Quién te entiende Alexander? Se supone que quieres que te conozca y que no sé cuántas cosas más, pero lamentablemente no puedo conocer a alguien que se reúsa y se opone. Disculpa si te moleste con mi comentario, señor que le gusta que le teman – dije levantándome de la cama, sentándome en el sofá del fondo de la habitación, de allí me quede observando por la ventana, El me miraba atento, hasta que le correspondí la mirada.

-Sólo quiero una acompañante, no quiero alguien que me tema, sino que se arriesgue conmigo – me dijo como si nada.

- Pues lo siento, ¿cómo quieres tener una acompañante sin que esta sepa nada de ti? ¿Estás loco o qué? En la vida no todo el tiempo se puede vivir con engaños. Yo no te conozco, solo sé que eres un mafioso y te llamas Alexander. No sé nada de ti y me estás diciendo que quieres una acompañante. Yo no te pido que me cuentes toda tu vida en un segundo, pero para exigir tienes que dar. Solo te digo eso –

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