Mundo ficciónIniciar sesión—Estas esposas no permanecerán en mis muñecas veinticuatro horas, Inspector.
La voz de Victoria sonaba serena, resonando contra las paredes de metal del vehículo, cálido y con olor a grasa vieja.
Iba sentada con la espalda perfectamente recta contra el respaldo, sin mostrar el menor rastro de temor. Sus ojos, afilados y atentos, escrutaban cada movimiento del investigador frente a ella, quien empezaba a sentirse incómodo. La luz tenue de







