Mundo ficciónIniciar sesión—¿Quién firmó la orden de congelamiento, Gibran? —preguntó Victoria, bajando el tono de voz; su voz era gélida, pero encerraba una tormenta a punto de estallar.
Sus ojos se clavaron con intensidad en la pantalla del teléfono de Gibran, que brillaba bajo la tenue luz del vestíbulo del ascensor. Apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en las palmas de sus manos. El ambiente que momentos a







