A las nueve de la mañana, el archivo completo del caso Nerea Ferrer Zanetti tenía más de cuarenta mil interacciones en las plataformas donde Lucía lo había distribuido.
Adriana lo leyó desde la cocina mientras preparaba café, con el teléfono apoyado en la encimera y esa calma extraña que producen las cosas inevitables cuando por fin ocurren. No era alivio todavía. Era la sensación específica de que el movimiento contenido durante meses acababa de soltarse y ya no dependía de ella. El archivo es