Cuatro líneas bastaron para que la mañana dejara de parecer una continuación de la noche anterior.
Damián dejó el teléfono sobre la mesa del despacho con la cuidadosa neutralidad de quien sabe que la información va a hacer daño y prefiere no sostenerla más tiempo del necesario.
—Beatrice entregó una declaración ante el ministerio ayer por la tarde —dijo—. No a través de abogado. Personal. Con sello médico y firma notariada.
Franco no respondió de inmediato.
Adriana, de pie junto a la ventana que