El mensaje de Mara llegó a las cuatro de la tarde.
No por el canal cifrado habitual. Por la dirección de correo que Adriana no había activado nunca, la que Franco había configurado meses atrás como la última opción cuando los otros canales fallaran.
*Vengan juntos*, decía.
Solo eso.
Adriana lo leyó dos veces. Franco, una.
Damián activó el rastreo del origen en menos de un minuto.
—Es Lausana —dijo—. El mismo circuito que mencionó Lorenzo. Es real.
Franco apoyó las manos en la mesa.
Adriana esper