La cocina no era el lugar correcto para lo que necesitaba ocurrir.
Pero a veces los lugares correctos no estaban disponibles, y lo que quedaba era la cocina, la luz del callejón entrando por la ventana, dos tazas de café demasiado amargo y una espera tensa mientras Damián verificaba el piso exacto, las credenciales médicas y la ruta menos expuesta hacia la habitación de Mara.
Lorenzo había llegado cuando ninguno de los dos lo esperaba.
No para la operación. Para lo que había después de la operac