Cuando Nathan regresa con su mujer y su hijo, siente que el corazón le salta de felicidad al verla de lado, sonriendo mientras alimenta a su bebé y Steve está aferrado a un dedo de su madre. Se acerca a él, para dejarle un beso en su cabecita, ganándose un gruñido de su parte y dejándolos a los dos con los ojos y sus bocas abiertas.
—¡Acaba de gruñirme porque lo estoy molestando mientras come!
—Es un pequeño tragón, se me hace que este pecho no será suficiente.
—¿Cómo te sientes?
—Agotada… pero