Todo pasa en cámara lenta para Nathan, él mismo llamando a la ambulancia desesperado, Mía sin reaccionar, con una herida en la cabeza que sangra levemente y varias personas sosteniendo paraguas para evitar que la lluvia los siga empapando.
Cuando el equipo de emergencia llega, Nathan les suplica que la atiendan y la salven junto a su hijo.
—¡Por favor, no dejen que nada les pase, ella está embarazada!
En cuanto la estabilizan, la suben a la ambulancia, se la llevan y Nathan no duda en ir con