Cuando a Todd y Verónica les permiten entrar para ver a Mía, los dos caminan con el corazón encogido, pensando en que su princesa estará muy mal. Pero al llegar al cuarto, sólo la vieron dormida, como envuelta en una paz que difícilmente Mía estaba sintiendo.
El doctor se acercó a ellos, les permitió que se acercaran a ella para que pudieran quedarse más tranquilos, pero el hombre sabía que eso sólo era por unos segundos.
—Señores, necesitamos hablar de su hija, es muy urgente e importante.