Luego de que Nathan se separara de su esposa, se sentó un rato en una de las banquetas del jardín para admirar el trabajo que había hecho Mía allí. Se sintió solo por primera vez en mucho tiempo y nada de lo que hiciera para sentirse mejor funcionaría, a menos que fuera con su esposa.
Pero ella seguía enojada, a pesar de que le dijo que lo perdonaría por esta vez.
«No dijo que de inmediato», le dice su consciencia y sonríe al saber que su pequeña esposa tiene un carácter muy especial.
—Supon