Al acercarse, Nathan oye al hombre decirle a Mía con todo el descaro posible.
—Mía, estás preciosa, salir de la escuela te sentó de maravilla —le dice el chico haciéndola girar.
—No exageres, sabes que no es verdad —le dice ella riéndose.
—¡Yo no exagero! Estás bella y me encanta.
—Mía, ¿quién es el señor? —dice Nathan con la voz ronca, Mía se queda quieta, intenta tomarlo de la mano, pero Nathan la aparta, sin dejar de ver al chico.
—Peter Kasinsky —le dice el muchacho, extendiendo la mano que