### Punto de vista de Aria
La cena no fue una comida. Fue una prueba. Duró tres horas. Cada minuto se sentía como una trampa.
La mesa era tan larga que apenas podía ver el otro extremo. El techo era alto y estaba pintado con escenas oscuras que no quería entender. Las luces eran brillantes y calurosas. Me sentía expuesta.
Un hombre con traje oscuro estaba sentado frente a mí. Tenía una sonrisa delgada. «¿La comida es de tu agrado?»
«Sí», dije.
«Estás comiendo muy poco», señaló una mujer mayor.