Sesenta y tres

Día Dos — Aria

Odiaba volar.

No por la altura, ni por el ruido. Sino porque volar significaba que no tenía control. Sin salidas. Sin forma de conseguir un arma. Sin espacio para correr si las cosas salían mal. Estaba atrapada en un tubo de metal en el cielo, completamente dependiente del hombre que me había secuestrado.

Y Valente lo sabía. De alguna manera.

Llegamos a la pequeña pista de aterrizaje privada justo después del amanecer. El cielo era de un gris pálido, y el aire era frío y húmedo.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP