Emir
Me encontraba en un estado de profunda tristeza y preocupación. Le había suplicado a mi madre, Esmeralda, que me llevara a otro hospital para descubrir qué estaba pasando. Mi cuerpo no era el mismo y no podía seguir así. Sin embargo, se negó rotundamente. La presión y la frustración me llevaron a insistir.
—Mamá, si no me llevas, encontraré la manera de irme por mi cuenta. No puedo quedarme aquí, esperanzado en recuperar mi sensibilidad para poder empezar a caminar.
—En donde vayas, es lo