Mi hija es una ambiciosa.
Esmeralda.
Quede impactada al ver la noticia, un odio profundo se apoderaba de mí. Quería ir y ahorcar al padre de mis hijos, ese maldito de Osvaldo. Un fraude, un hipócrita. Pero lo peor de todo esto era darme cuenta de que mi propia hija Erín, nos había traicionado. Ahora comprendo esa insistencia en que firmara aquel documento, donde le otorgaba el permiso para estar al frente de Rockefeller mientras nosotros seguíamos aquí, en Suiza. Todo esto fue obra de ellos. Esa insistencia en alejarno