Renuncia.
Eiza
Deje de llorar, estaba demasiado sensible por mi embarazo y nuevamente sola sin el padre.
Mientras me encontraba sentada en la habitación, no podía dejar de pensar en lo que estaba por venir. Ahora tenía otro bebé en camino, y aunque jamás consideraría a mi hijo un error, el temor de enfrentar la situación sola nuevamente me abrumaba. La soledad pesaba sobre mí como una sombra que no podía sacudir.
Decidí abrirme con mi amiga de confianza, y le confesé mi situación. Su rostro reflejó trist