Capítulo 38

Nadia.-

Vi como Lina parpadeaba mientras le contaba lo que hice con el desgraciado del doctor en la cueva, sus expresiones pasaban desde el asombro hasta el asco y el orgullo.

— No puedo creer que hayas hecho todo eso

— Y aún le falta lo peor –mi tono salió peligroso –los hombres de Emil…

— Tus hombres –me interrumpe –estos también son tus hombres Nadia, ya comenzaste a demostrar tu poder en este lugar.

— Mis hombres –digo sonriendo y ella también lo hace –le están curando las heridas.

— ¿Cómo
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