El vapor del agua caliente llena el cuarto de baño, creando una atmósfera de calma que Emily saborea gratamente, la espuma que cosquillea su piel. Siguiendo las órdenes del médico y las amenazas de Egor, se ha sumergido en la tina, dejando que las sales de baño alivien la tensión de sus músculos y la hinchazón de sus tobillos. Por un momento, el mundo exterior —con sus muertes, sus rutas comerciales y sus deudas de sangre— parece quedar detrás de la puerta de roble.
Sin embargo, el silencio se