Capítulo 40.

Solamente aquellos espíritus verdaderamente valerosos saben la manera de perdonar. Un ser vil no perdona nunca porque no está en su naturaleza.

—Laurence Sterne.

Leon:

Terminé de colocarme el traje para la esgrima, hoy me tocaba practicar con Abel y enseñarle a los Gemelos. Dejé un beso en la mejilla de mi esposa quien dormía plácidamente después de semejante noche juntos, hicimos el amor casi toda la noche, jamás me voy a cansar de tener a mi esposa en mis brazos.

Ya bajando al living Abel me
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