Natalia.-
Jacob y yo caminábamos tomados de la mano junto a Leticia por su empresa, aunque era una compañía que apenas comenzaba no era tan pequeña como creí, Jacob nos mostró las oficinas y los departamentos y no dudó en presentarme como su prometida lo que me emocionaba enormemente.
Bajamos hasta el sótano donde se encontraba el área de ensamblaje contaban con todos los equipos tecnológicos necesarios, al llegar Leticia y yo captamos las miradas de todos los empleados en su mayoría hombres.
—