Natalia.-
Las manos me sudaban, me quedé anoche hasta las doce ensayando cada palabra de mi presentación, Jacob aún no había llegado, ayer se fue antes ni siquiera se despidió, puedo entender que comenzó el distanciamiento entre nosotros.
— Hola –Escuché la voz de Vincent. –Vengo en son de paz –Alzó un vaso de café en una mano y en la otra un pañuelo blanco. –Vine a desearles suerte de este negocio depende el pago de mis servicios.
— Gracias por el café, haré mi mayor esfuerzo, espero que a los