Natalia.-
Después del desagradable encuentro, mi desesperación iba en aumento, necesitaba salir de aquí, pero ¿Cómo? En la mirada de esos hombres se notaba el miedo que le tenían a Alfred, aún si les ofreciera un millón de dólares estoy casi segura que no lo aceptarían.
— No te preocupes bebé, vamos a estar bien ya verás que sí –Acaricié mi vientre. –Te sabes defender Natalia, no vas a permitir que ese hombre te ponga uno solo de sus dedos encima. –La puerta de mi celda se abre, me pego a la pa