Desde la perspectiva de Ivy
Me desperté antes de que sonara el despertador y me quedé quieta durante un buen rato, mirando el techo.
La luz que se filtraba por las cortinas era suave y gris, del tipo que hace que todo parezca suspendido, como si el mundo todavía no hubiera decidido qué clase de día quería ser. Podía escuchar la ciudad abajo, tenue y lejana, el murmullo apagado del tráfico cuarenta pisos más abajo, algún que otro claxon, el sonido de una ciudad que nunca duerme del todo pero que