131. El parejita prohibida
Pongo los ojos en blanco antes de girarme.
Me encuentro con mi hermana sosteniendo una copa de champán, mirándome con esa sonrisa provocadora que tanto odio y tanto me divierte al mismo tiempo. Ni aquí consigo librarme de sus pullas.
—¿Qué haces tú aquí? —pregunto, intentando disimular mi irritación.
—Como mi querido hermano no se molestó en invitarme, James me llamó durante la semana —se encoge de hombros—. Por cierto, te estaba buscando. Menos mal que decidí venir yo a buscarte en vez de