-¿Cómo es que...?
-¿Que sé quién eres? Sé mucho más que eso, muchísimo más, y puedo exponerte si así lo quiero con absoluta facilidad, casi con apretar un simple botón, así que, yo que tú, bajaría las armas, mandaría a mis hombres afuera, y aceptaría hablar calmadamente. De lo contrario, mi dedo podría temblar involuntariamente y quién sabe lo que podría salir a la luz...
-Mientes.
-¿Eso crees? ¿Tan seguro estás? ¿Realmente quieres arriesgarte?
-No soy alguien con quien puedas jugar...
-¿Y cr