Mundo de ficçãoIniciar sessão—Confío en Mari tanto como tú confiaste en tu hermanastra cuando la trajiste de Salemi
Su esposo arqueó una ceja.
—Veo que todavía estás molesta por Giana.
—Mucho— resopló
—¿No confías en ella?
—¿Tu sí?
—No, pero no creo que se convierta en un lastre hasta que Enzo esté fuera del camino
—Siempre y cuando entiendas que Gia







